La autoestima no consiste en gustarte siempre
Existe una idea equivocada sobre la autoestima: creer que significa mirarte al espejo y sentirte maravillosa todos los días.
Pero la autoestima real no funciona así.
La autoestima es poder reconocer tus fortalezas sin sentirte superior y aceptar tus vulnerabilidades sin sentirte menos valiosa.
Es saber que tu valor no aumenta cuando te aplauden ni disminuye cuando alguien te critica.
Es dejar de vivir pendiente de la aprobación externa para empezar a construir una relación más sólida contigo misma.
Tu valor no depende de cómo te ves
Puedes ser una mujer atractiva y sentirte profundamente insegura.
Puedes recibir cumplidos y seguir creyendo que no eres suficiente.
Porque la autoestima no nace de la imagen que proyectas hacia fuera, sino de la relación que mantienes contigo cuando nadie te está mirando.
Por eso trabajar la autoestima no consiste en cambiar tu cuerpo, tu ropa o tu apariencia.
Consiste en transformar la manera en que te hablas, te cuidas y te valoras.
Es posible reconstruir la relación contigo misma
La buena noticia es que la autoestima no es algo con lo que se nace.
Es algo que se construye.
Y todo lo que fue construido desde la crítica, la exigencia o la comparación también puede reconstruirse desde la comprensión, la aceptación y el respeto hacia una misma.
No se trata de convertirte en otra persona.
Se trata de volver a encontrarte contigo.
Un primer paso para empezar
Si te has reconocido en este artículo, quizá haya llegado el momento de mirar más allá de la imagen que ves en el espejo y descubrir qué historia hay detrás de esa sensación de no ser suficiente.
Primera sesión de exploración: 29,99 €
Un espacio seguro donde podremos comprender el origen de tu autoestima, identificar los mensajes que siguen condicionándote y comenzar a construir una relación más amable, sólida y auténtica contigo misma.
Quiero empezar a fortalecer mi autoestima.




0 Comentarios